27 febrero 2007

El artista de lo ordinario

“Ahora, me situé a mí mismo en el centro de la escena, y de un modo estricto y sobrio, reconstruí conversaciones triviales con personas corrientes. Tras escribir centenares de páginas sobre esas cosas tan simples terminé por desarrollar un estilo. Había encontrado una estructura dentro de la cual podría integrar todo lo que sabía acerca de escribir. Entretanto, aquí estoy en mi oscura demencia, absolutamente solo con mi baraja de naipes.”

De Truman Capote en Música para camaleones.


Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio

(El dibujo es mío).

21 febrero 2007

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa o la diferencia entre plagio e intertextualidad

Al copy-paste.

“Entramos en un pasillo negro, completamente silencioso, (me acuerdo de que íbamos por una calleja negra, completamente silenciosa) cuando se abrió una puerta por la que salió despedido un peruano borracho (cuando se abrió una puerta por la que salió despedido un hombre borracho), con tanta mala suerte que cayó sobre Mariano, haciéndolo vacilar (con tanta mala suerte que cayó sobre Juan, haciéndolo vacilar). Pareció que a Mariano le corrió una descarga eléctrica por la espalda (pareció que a Juan le corría una descarga eléctrica por la espalda). En un abrir y cerrar de ojos le pegó una trompada en la mandíbula, y se quedó quieto, esperando que el otro se repusiera (en un abrir y cerrar de ojos le propinó un puñetazo en la mandíbula, y se quedó quieto, aguardando a que el otro se repusiera). Al cabo de unos segundos estaban enzarzados en una lucha bestial (al cabo de unos minutos estaban enzarzados en una lucha bestial).

Fragmento de Bolivia Construcciones -2006- de Sergio Di Nucci (fragmento de Nada -1944- de Carmen Laforet).

¿El recurso funciona como un homenaje a través de los guiños que remiten a la obra original? ¿O este Di Nucci es un vulgar ladrón? ¿El autor recurre a la transformación de pasajes de otros textos con una finalidad estética precisa? ¿O es un tipo con pocas ganas de escribir que publicó una novela? Difícil saberlo. En un punto, toda la literatura ha sido escrita sobre la base de textos previos. Toda palabra que se pronuncia ya ha sido dicha, viene contaminada de connotaciones, juicios de valor, tradiciones y, por lo tanto, escribir es, de cierto modo, citar. La literatura es el territorio del robo. Todo aquel que escribe, roba. Pero hay robos mal hechos y robos bien hechos. Se le puede criticar al autor el gesto de superioridad intelectual con que se da por cierto que Nada, un libro que sólo es clásico y escolar en España, debería estar en la memoria del lector como el comienzo del Quijote o del Martín Fierro. Si no se trata de un chanta, se le puede criticar también la falta de una nota al pie o de una dedicatoria. Pero una crítica le cabe también al jurado que le otorgó un premio, que no pudo apreciar la relación entre los textos (sea cual fuere esta relación): sus miembros se deshicieron en elogios estremecedores al libro de Di Nucci y, después, alertados por un lector de 19 años, consideró que existían extrañas similitudes entre los libros y revocó el galardón que le habían otorgado.*

*Nota al pie: escribí el post (¿escribí -yo- el post?) haciendo copy-paste de artículos periodísticos referidos al tema y de algunos comentarios del caso recolectados en distintos blogs. Entonces, ninguna de estas palabras es mía y, sin embargo, creo que plasman algunas ideas que quería expresar. Creo que el uso de pasajes de otros textos para construir la obra propia es una operación legítima (sigo haciéndolo) pero una cosa es el robo mal hecho, el plagio, el copy-paste vulgar (práctica a la que, sin embargo, no quiero dejar de agradecerle por haberme salvado más de una vez en la facultad y en la que encuentro una mínima dosis de creatividad -Ah! El arte de la reproducción-) y cosa bien distinta es el robo bien hecho o la intertextualidad.

17 febrero 2007

Solo Monk

“Tengo la impresión de haber aportado al nacimiento del jazz moderno más que todos los demás músicos juntos. En estas condiciones, no es muy agradable para un artista oír siempre ‘Gillespie y Parker han revolucionado el jazz’ cuando yo sabía que la mayoría de las ideas procedían de mí y de nadie más. Dizzy y Bird no me han aportado nada a nivel musical. No me han enseñado nada. No me enseñaron ningún acorde, ningún truco. Al contrario, fueron ellos quienes venían a verme para hacerme preguntas, para aprender algo de mí. Pero fue a ellos a quien se dio importancia. Fueron ellos quienes fueron considerados los impulsores del jazz moderno y la realidad es que, la mayoría de las veces, sólo interpretaban mis ideas. Todo partió de mis concepciones.”

(Fragmento de la entrevista realizada a Thelonious Monk para la revista Jazz Magazine - 1963).

16 febrero 2007

El infinito como posibilidad

“El afán universal y permanente de autotrascendencia, no puede ser abolido cerrando de golpe las más populares Puertas del Muro. La única acción razonable es abrir puertas mejores, con la esperanza de que hombres y mujeres cambien sus viejas malas costumbres por hábitos nuevos y menos dañinos. Algunas de estas puertas mejores podrán ser de naturaleza social y tecnológica, otras religiosas o psicológicas, y otras más dietéticas, educativas o atléticas. Pero subsistirá indudablemente la necesidad de tomarse frecuentes vacaciones químicas del intolerable sí mismo y del repulsivo ambiente.”

De Aldous Huxley en Las puertas de la percepción.

12 febrero 2007

Un mundo color de...



Grandes ojos amarillos, una mirada ajena y despreocupada, largos bigotes y lánguida figura. Elegante (un corte aristocrático inglés), exquisita, relajada, absurda, sencilla, muda, divertida, ingenua, con gran templanza y confianza en sí misma para sobrellevar las peores situaciones. Le alcanzaron dos minutos de actuación en un cortometraje para causar sensación (el corto tuvo más éxito que la película a la que precedía) y, convertida en estrella de cine, ganó el Oscar e inmortalizó sus huellas en el Hollywood Boulevard. Devenida en símbolo del orgullo gay, su sexualidad fue siempre cuestionada (acaso que fume con una refinada boquilla, que realice tareas consideradas masculinas, que una canción la califique de ‘gentleman’ o que yo termine con ‘a’ todos los adjetivos, ¿confirma algo sobre su género?).

Párrafo aparte (no es sólo una manera de decir sino que se trata, de hecho, de un párrafo aparte) para la extraordinaria pieza musical que acompaña con su contoneo, dando unos saltitos estilizados y muy simpáticos al compás.

La Pantera Rosa: (y aquí otra vez mi insoportable manía por clasificar) el mejor dibujo animado de la historia.

08 febrero 2007

¡¿Qué-es-cultura?!

No es que esté en contra de la organización de conciertos gratuitos por parte del Gobierno de la Ciudad (de hecho asistí a uno el fin de semana y me fui encantado). Tampoco tengo mucho que objetar sobre la elección de los artistas que participan en los shows. Ni siquiera me molesta mucho (un poco sí) que los artistas y los presentadores elogien la gestión de un Jorge Telerman a quien no elegí (perdón: nadie eligió) evidenciando que de alguna manera todo se trata de un acto electoral. Pero este tipo de eventos, las jornadas abiertas en los museos y otros así, me invitan a reflexionar sobre una acción cultural pública que indica la persistencia de un modelo de gestión preferentemente difusionista. Un modelo así admite que los realizadores de cultura sean un grupo selecto y permite que la elección de los valores culturales que deben difundirse recaiga en manos de unos pocos. Se facilita el acceso de las mayorías a bienes culturales que son, en general, expresiones legitimadas de la ‘alta cultura’ que representan la porción de oferta cultural menos consumida por la población. Y está claro que democratizar el acceso no es democratizar la cultura. En una sociedad culturalmente fragmentada como la nuestra, donde se hace difícil comunicar códigos de consenso generales, donde la pluralidad cultural impide aplicar políticas homogéneas, donde las iniciativas privadas, por supuesto, prefieren dar su apoyo a acontecimientos masivos, fugaces, bien publicitados y redituables antes que sostener acciones o políticas culturales a largo plazo, hace falta una visión renovada de lo que es la cultura. Es la participación de los ciudadanos como productores (no sólo como espectadores), su intervención en la determinación de los problemas, necesidades, demandas, en la organización y gestión de la acción cultural, sumado a un mayor aprecio por la creatividad y la creación artística, lo que definirá el éxito de una política cultural.

02 febrero 2007

Como un gato

“Marlowe encendió la luz. La habitación era fría pero no estaba tan descuidada como la oficina. Un gato negro, que dormía enroscado en el diván, se estiró como si fuera de goma. Hacía un gran esfuerzo para mantener los ojos abiertos. Saltó y caminó hacia Marlowe; dijo miau, se acarició una y otra vez en su pantalón y luego se sentó frente a él. Clavó sus ojos en los del detective. -Siempre hace lo mismo, como si me reprochara algo. Llegó un día, hace dos años. Estaba en la ventana, mirando hacia el interior. Abrí el postigo, pero en lugar de escapar se quedo mirándome. Estaba flaco y sarnoso, tenía mugre y una mirada triste que no me sacaba de encima. ‘Es lo único que te falta, Marlowe’, me dije, y lo hice entrar. Ese día no fui a la oficina. Le puse alcohol en la sarna y le di de comer. Nunca llora ni me agradece nada. Salta por la claraboya y se va de paseo. Cuando estoy muy deprimido se acuesta a dormir. Un día descubrí que era él quien estaba deprimido y me fui a la cama, pero no pude dormir porque sus ojos brillaban demasiado en la oscuridad.”

De Osvaldo Soriano en Triste, solitario y final (a 10 años de su muerte).