27 junio 2008

Ser o no ser, la cuestión del Príncipe (¡y de cualquiera!)

Así como la noche no es noche de una vez por todas sino que debe estar siendo noche todo el tiempo porque, cuando mejor y más tranquila está en su ser, se descuida, tiene que empezar a irse y dejar de ser noche, comienza a ser eliminada por el día; así, decía, como cada cosa que tiene pegada en la espalda de su ser la dimensión propia de su no ser, yo, Santiago, Santiagueo mi no ser Santiago todo el tiempo. Soy, y siendo todo el tiempo, sin descuidarme, lucho (me defiendo) contra aquel que no soy, y que acecha. Pero es cierto, de todo (también del ser) puede decirse “¡Ya viene, ya viene! ¡Ya se va, ya se va!”.

24 junio 2008

El valor de una certeza

Conferencia de Jacques Lacan en Louvain - 1972

20 junio 2008

La negación de la negación

Un nuevo tipo de hombre nacerá. Debe hacerlo. Pronto. El mundo está cansado de artistas de la violencia, de laberintos en los pechos, de almas escindidas, de individuos que disfrutan (disfrutamos) de darse forma a sí mismos como a una materia dura, que sienten (sentimos) placer de sufrir y hacer sufrir. El hombre que hoy se encuentra encajonado en una opresora estrechez y regularidad de las costumbres, que se desgarra, se persigue, se muerde, se roe, se sobresalta, se maltrata impacientemente a sí mismo, que se golpea furioso contra los barrotes de su jaula, este ser al que le falta algo, devorado por la nostalgia del desierto, que tuvo que crearse a base de sí mismo una aventura, una cámara de suplicios, una selva insegura y peligrosa, este loco, este prisionero añorante y desesperado, inventor de la mala conciencia, felizmente morirá. Y tras su ansiada muerte, Nietzsche ya lo intuía, un nuevo hombre habrá de nacer, anticristo y antinihilista, que recuperará para lo humano el valor de la animalidad negada, que le devolverá al mundo su densidad. Ya no observará los fenómenos como si fueran siempre inverosímiles, ilegítimos e imperfectos, ya no más hará las cosas a medias, no quitará el sentido a las cosas, no suscribirá a una visión negativa que sólo empobrece la existencia. Dejará de ser una sombra y de afear las cosas a su alrededor. Este hombre del futuro, salvaje y vagabundo, dejará de establecer una norma de desencanto, porque durante siglos aprendió a aceptar, a entender que la vida no es para enmascararla, degenerarla o negarla. El vencedor de los cómodos, de los reconciliados, los vanidosos, los soñadores y los cansados, se desprenderá o, mejor dicho, nacerá ya sin, la mala conciencia. Sus instintos se desahogarán hacia fuera, ya no más se inhibirán, se interiorizarán ni se volverán contra sí. Recuperará su inocencia y, con ella, su grandeza. Este nuevo ser libre y sin culpas, sin la coraza protectora de una supuesta inteligencia que no conduce sino al padecimiento, la depresión y la impotencia, verá un horizonte donde hoy nadie es capaz de hacerlo. Porque sabrá interpelar al mundo de manera tal que éste yo no le devolverá su forma impura y distorsionada. Este redentor que llegará un día (que sea pronto, deseo) será lo suficientemente fuerte, como deseaba Federico, para hermanar con la mala conciencia todas las inclinaciones innaturales y no las naturales como lo hacen (hacemos) los hombres que habitan (habitamos) el mundo en este presente corrompido. Todo lo que se dirija en contra de los sentidos y los instintos, en contra del animal, será rechazado por este nuevo ser vencedor de Dios y de la nada. Este iluminado liberará a la humanidad de la gran náusea, devolverá a la tierra su meta y a sus pares la esperanza. El nuevo salto se dará. Una nueva caída. Sí. Alguna vez tiene que llegar. El mundo está cansado de nosotros.

15 junio 2008

Las cambiantes formas de la memoria (hecha de olvido)

“La mente humana se desarrollaba, explicó, mediante la creación y el reforzamiento químico progresivos de redes neuronales de longitud variable. Una red neuronal utilizada a menudo se volvía, a consecuencia de las acumulaciones iónicas, cada vez más fácil de utilizar; en resumen, que existía un autorreforzamiento progresivo, y eso se aplicaba a todo: las ideas, las adicciones, los humores. El fenómeno podía verificarse tanto en las reacciones psicológicas individuales como en las relaciones sociales: tomar conciencia de los bloqueos los reforzaba; exponer con pelos y señales los conflictos entre dos personas los volvía, por lo general, insolubles. Cada vez que pensamos demasiado en el pasado, que volvemos una y otra vez sobre un episodio doloroso, y el psicoanálisis se reduce a poco más que eso, incrementamos las posibilidades de reproducirlo. En lugar de avanzar, nos echamos tierra encima. Cuando sufrimos por una pena, una decepción, algo que nos impide vivir, tenemos que empezar por mudarnos de casa, quemar las fotos, evitar hablar de ello. Los recuerdos inhibidos se desvanecen; puede llevar su tiempo, pero acaban por desaparecer. La red se desactiva.”

De Michel Houellebecq en La posibilidad de una isla.

04 junio 2008

Simultaneidad o secuencia

Pintor: ¡No comprendo cómo pueden dar unidad a las partes de una pieza musical, si nunca se les presentan al mismo tiempo!

Músico: ¡Lo que yo no comprendo es cómo ustedes se las arreglan para no perderse en un cuadro, sin saber por dónde se empieza ni por dónde se acaba, ni hacia dónde hay que tirar en cada punto!