21 julio 2008

La falacia del coito

“Como el sediento que en el sueño quiere beber y agota formas de agua que no lo sacian y perece abrasado por la sed en el medio de un río; así Venus engañó a los amantes con simulacros, y la vista de un cuerpo no les dio hartura, y nada pudieron desprender o guardar; aunque las manos indecisas y mutuas recorrieron todo el cuerpo. Al fin, cuando en los cuerpos hubo presagio de dichas y Venus estuvo a punto de sembrar los campos de la mujer, los amantes se apretaron con ansiedad, diente amoroso contra diente; del todo en vano, ya que no alcanzaron a perderse en el otro ni a ser un mismo ser”.

De Lucrecio en De la naturaleza de las cosas.

11 julio 2008

El loco es el otro


Almir D´Avila entró de niño, lo declararon demente y nunca más salió. Nunca nadie le ha escrito una carta, ni ha sido nunca visitado por nadie. Aunque pudiera irse, no tiene adónde; aunque quisiera hablar, no tiene con quién. Desde hace más de cuarenta años, pasa sus días en el manicomio de San Pablo, deambulando en círculos, con una radio pegada a la oreja, y en su camino se cruza siempre con los mismos hombres que deambulan en círculos con una radio pegada a la oreja. Uno de los médicos organizó la visita a una exposición de pinturas de Joan Miró. Almir se puso su traje único, viejito pero bien planchado bajo el colchón, se metió hasta los ojos su sombrero de almirante y marchó con los demás rumbo al museo. Y vio. Vio los colores que estallaban, el tomate que tenía bigotes y el tenedor que bailaba, el pájaro que era mujer desnuda, los cielos con ojos y las caras con estrellas. Anduvo, de cuadro en cuadro, con el ceño fruncido. Era evidente que Miró lo había defraudado, pero el médico quiso conocer su opinión:
-Demasiada- dijo Almir.
-¿Demasiada qué?
-Demasiada locura.

De Eduardo Galeano en Bocas del tiempo.

09 julio 2008

Los buenos muertos

-Nadie que se resista a admitir que ha sido derrotado puede ser objeto de deseo.

-¿Entonces qué cabe? ¿La indiferencia?

-Nada. Sufrir, pero en el fuero interno. Sufrir para sí. Escribir poemas si quiere, o hacer lo que le de la gana, pero sin involucrar a la persona que lo ha rechazado. Ubíquese donde lo han puesto. Si lo ponen en el lugar del muerto, pues sea el mejor muerto del mundo.

01 julio 2008

Estamos destinados a navegar para siempre

En Russian Ark (2002) de Alexander Sokurov la cámara (una steadycam operada por Tilman Büttner) entra al museo Hermitage de San Petersburgo y recorre sus pasillos, sube y baja escaleras, atraviesa decenas de salones, sin cortes, sin montaje alguno. Se siente el fluir del tiempo y el espacio en el plano: un sólo plano secuencia de 90 minutos. El primer film en toda la historia del cine íntegramente filmado en una sola toma. Una suerte de obra de teatro, con 2000 actores en escena, en la que nada puede fallar. No importa si la película alcanza o no lo que busca (mostar en ese recorrido 300 años de historia rusa), vale la pena verla por su virtuosismo técnico, para admirar las posibilidades de la imagen.



El fragmento es un baile con música de Glinka.