Algunas canciones atraen porque tienen el poder (casi exclusivamente) de generar pensamientos. No es necesariamente una buena lírica (por cuestiones idiomáticas a veces una interpretación resulta incomprensible) o una agradable melodía lo que cautiva, sino la capacidad que tiene cierto tipo de música de ser un vehículo para la exploración de la conciencia. Podría prestársele un poco de atención a las letras de este tipo de canciones pero, para eso, hace falta asumir un riesgo: el saber puede limitar las sensaciones. No siempre es bueno saber.
She’s moved on de Porcupine tree (como la mayoría de los temas de la banda del gran Steven Wilson) tiene (para mí, claro) esta particular característica. Cada vez que suena se abre la puerta de un universo donde sólo hay música, pensamientos y susurros de sueños olvidados al despertar (no es necesario abundar sobre el contenido).
She’s moved on de Porcupine tree (como la mayoría de los temas de la banda del gran Steven Wilson) tiene (para mí, claro) esta particular característica. Cada vez que suena se abre la puerta de un universo donde sólo hay música, pensamientos y susurros de sueños olvidados al despertar (no es necesario abundar sobre el contenido).
“-¿Qué es el Pop Art?