26 mayo 2006

Sobre el dolor

“Si nuestra existencia no tiene por fin inmediato el dolor, puede afirmarse que no tiene ninguna razón de ser en el mundo. Porque es absurdo admitir que el dolor sin término que nace de la miseria inherente a la vida, y que llena el mundo, no sea más que un puro accidente y no su misma finalidad. Cierto es que cada desdicha particular parece una excepción, pero la desdicha general es la regla (…) No conozco nada más absurdo que la mayoría de los sistemas metafísicos, que explican el mal como algo negativo. Por el contrario, sólo el mal es positivo, puesto que hace sentir… Todo bien, toda felicidad, toda satisfacción, son cosas negativas, porque no hacen más que suprimir un deseo y terminar una pena (…) toda felicidad no es más que una quimera, y sólo el sufrimiento es real. Por eso los espíritus sensatos, más que a los vivos goces, aspiran a una ausencia de penas, a un estado invulnerable en cierto modo.”

De Arthur Schopenhauer en El amor y otras pasiones.

23 mayo 2006

Se le escapó la tortuga

Si hay una disciplina que llama mi atención, esa es la carrera de 100 mts. llanos. Y cuando vi a Justin Gatlin quebrar el récord mundial, quedé admirado. El estadounidense es el nuevo hombre más veloz de la tierra: 100 metros en 9s76. ¿Cuánto más rápido puede correr un hombre? En 1996 fue Donovan Bailey en 9s84, en el ‘99 fue Maurice Greene en 9s79, en Atenas 2005 fue Asafa Powell en 9s77, y ahora Justin. ¿Esto significa que para 2010 alguien correrá los 100 mts. en 9s50? ¿Y que para 2025 se quebrará la barrera de los 8 segundos? ¿Tiene límite el desarrollo y el rendimiento del cuerpo humano? Días después de la gran carrera de Gatlin la Federación Internacional de Atletismo hizo una modificación del tiempo del atleta: aduciendo un incidente con el reloj y un redondeo mal hecho cambiaron la marca de 9s76 a 9s77. Entonces dejé de interesarme en el tema, mi admiración desapareció, mis inquietudes se desvanecieron y mi atención se centró en otras tonterías.

15 mayo 2006

Una modesta proposición

“Para prevenir que los niños de los pobres sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público:

Es un asunto melancólico para quienes pasean por esta gran ciudad o viajan por el campo, ver las calles, los caminos y las puertas de las cabañas atestados de mendigos del sexo femenino, seguidos de tres, cuatro o seis niños, todos en harapos e importunando a cada viajero por una limosna. Esas madres, en vez de hallarse en condiciones de trabajar para ganarse la vida honestamente, se ven obligadas a perder su tiempo en la vagancia, mendigando el sustento de sus desvalidos infantes: quienes, apenas crecen, se hacen ladrones por falta de trabajo.

Ofrezco por lo tanto humildemente a la consideración del público que los niños (…) pueden, al año de edad, ser ofrecidos en venta a las personas de calidad y fortuna del reino; aconsejando siempre a las madres que los amamanten copiosamente durante el último mes, a fin de ponerlos regordetes y mantecosos para una buena mesa. Un niño llenará dos fuentes en una comida para los amigos; y cuando la familia cene sola, el cuarto delantero o trasero constituirá un plato razonable, y sazonado con un poco de pimienta o de sal después de hervirlo resultará muy bueno hasta el cuarto día, especialmente en invierno.

Algunas personas de espíritu agorero están muy preocupadas por la gran cantidad de pobres que están viejos, enfermos o inválidos, y me han pedido que dedique mi talento a encontrar el medio de desembarazar a la nación de un estorbo tan gravoso. Pero este asunto no me aflige en absoluto, porque es muy sabido que esa gente se está muriendo y pudriendo cada día por el frío y el hambre, la inmundicia y los piojos, tan rápidamente como se puede razonablemente esperar. Y en cuanto a los trabajadores jóvenes, están en una situación igualmente prometedora; no pueden conseguir trabajo y desfallecen de hambre, hasta tal punto que si alguna vez son tomados para un trabajo común no tienen fuerza para cumplirlo; y entonces el país y ellos mismos son felizmente librados de los males futuros.

Declaro, con toda la sinceridad de mi corazón, que no tengo el menor interés personal en esforzarme por promover esta obra necesaria, y que no me impulsa otro motivo que el bien público de mi patria, desarrollando nuestro comercio, cuidando de los niños, aliviando al pobre y dando algún placer al rico.”

De Jonathan Swift en Una modesta proposición.

09 mayo 2006

La destrucción de la realidad

El pequeño Wassily pintaba un caballo junto a su tía. Lo tenían todo terminado, salvo los cascos. La tía tuvo que salir repentinamente y le recomendó que esperara su regreso para pintarlos. Se quedó solo frente a la obra inconclusa y, ansioso por poner esos cascos que faltaban, cargó en el pincel la mayor cantidad de negro que pudo y aplicó cuatro manchas al papel. Horrorizado, vio cuatro horribles manchas negras, repugnantes y completamente ajenas al conjunto. Lo había arruinado todo. Fue tal vez éste el punto de partida de Kandinsky en el camino hacia la abstracción, como expresión auténtica del espíritu. En el alejamiento de la contingencia externa, en el rechazo de los esfuerzos del artista por imitar, ha creado obras y teorías únicas que despiertan el interés por bellas y extravagantes.

Sobre las propiedades emocionales de cada tono y de cada color:

“El amarillo intensificado suena como una trompeta efectuada con toda energía, o como un tono de clarín (…) Comparado con el estado anímico de un hombre, podría corresponder a la expresión cromática de la locura; no de la nostalgia o de la hipocondría, sino de la locura furiosa, la ira ciega, el delirio (…) Cuanto más profundo es el azul, mayor es su capacidad de atracción sobre el hombre; es un llamado infinito que gesta en el hombre el deseo de espiritualidad y pureza (…) El sonido interno del negro es la nada sin oportunidades, la nada inerte luego de apagarse el sol, un silencio eterno sin porvenir y sin expectativas.”

Sobre la hegemonía del espíritu en el arte:

“Desde lo concerniente a la necesidad interior, no pueden existir límites, por lo cual el artista debe ubicarse en la base interior vigente, carente de límites externos; en otras palabras, el artista puede echar mano de cualquier forma para expresarse.”

De Wassily Kandinsky en Sobre lo espiritual en el arte.

05 mayo 2006

Otra víctima de la tv

Fernando de la Rúa volvió a escena. En una entrevista emitida por una señal de cable, el ex presidente sostuvo que padeció de “mala suerte” durante su gobierno, que todas las medidas que tomó eran “necesarias” y que, repasándolas, está seguro de no haber cometido errores gruesos. Dijo, además, que en su afán por respetar la libertad de prensa, sufrió “mofas y burlas” y que la gente empezó a tener una imagen de él distanciada de la realidad. Sólo le faltó decir que el inicio de la crisis de su gobierno se debió a una joda de Tinelli.