08 abril 2007

Lost

Camino apurado. Mirando el piso. Como siempre. De repente, una voz me obliga a levantar la mirada de las baldosas. Es una mujer, desorientada. Me pregunta adónde queda la calle Cabildo. Le indico, es fácil. ‘Acá a dos cuadras’. Sigo mi camino. Me siento reconfortado: (suena ridículo pero) pienso que hice la buena acción del día. Enseguida, me perturbo. Desde hace un tiempo a esta parte me pasa muy seguido. Dos o tres veces por semana (¡a veces hasta día por medio!) alguien me para y me pregunta por alguna calle o me pide una indicación sobre algún lugar (nunca me preguntan la hora). Siempre puedo orientar y ubicar. Pero siempre quedo yo (luego del regocijo inicial) algo desorientado y desubicado. Algo pasa. No es normal. Alguien trata de darme algún mensaje. De algo tengo que darme cuenta. Sigo caminando. Mirando el piso. Esta vez con ella (¡al fin un testigo!). Súbitamente, en la calle más oscura del barrio, de atrás de un árbol, desde la nada misma (lo juro), aparece una vieja. Se acerca y me interpela: ‘¿dónde queda la parada del 107?’. ‘Ahí en la esquina… señora’, le respondo. Algo pasa.

4 comentarios:

Tu testigo en la oscuridad dijo...

La vieja estaba parada en la esquina de una avenida llena de luces! Y me preguntó a MI dónde quedaba la parada del 107!! Obviamente, él se atropelló para darle la respuesta y sentirse un ser con sentido en la vida... Pero esta Lost!

Funes dijo...

Ja... sos como un imán específico.

Mariana dijo...

Alguien quiere que dejes de mirar el piso

Laura dijo...

a mi si me preguntan siempre la hora....por más cara de enojada que pretenda poner o tenga en ese momento...les parezco confiable.
En general trato de no mirar al piso en la calle, salvo que busque alguna moneda perdida, porque denota una actitud vulnerable y me hace más proclive a ser víctima de algún asalto y arrebato. No sé, estará en mi naturaleza también estar siempre atenta a todo y ser muy observadora...