17 octubre 2009

Viaje al fin de la noche

Es triste el espectáculo de la gente al acostarse; se ve claro que les importa tres cojones cómo vayan las cosas, se ve claro que no intentan comprender, ésos, el porqué de que estemos aquí. Les trae sin cuidado. Duermen de cualquier manera, son unos calzonazos, unos zopencos, sin susceptibilidad, americanos o no. Siempre tienen la conciencia tranquila. Yo había visto demasiadas cosas poco claras como para estar contento. Sabía demasiado y no suficiente. Hay que salir, me dije, volver a salir. Tal vez lo encuentres, a Robinson. Era una idea idiota, evidentemente, pero recurría a ella para tener un pretexto a fin de salir otra vez, tanto más cuanto que en vano daba vueltas y más vueltas sobre aquella piltra tan pequeña, no lograba pegar ojo ni un instante. Ni siquiera masturbándote, en casos así, experimentas consuelo ni distracción. Conque te entra una desesperación que para qué. Lo peor es que te preguntas de dónde vas a sacar bastantes fuerzas la mañana siguiente para seguir haciendo lo que has hecho la víspera y desde hace ya tanto tiempo, de dónde vas a sacar fuerzas para ese trajinar absurdo, para esos mil proyectos que nunca salen bien, esos intentos por salir de la necesidad agobiante, intentos siempre abortados, y todo ello para acabar convenciéndote una vez más de que el destino es invencible, de que hay que volver a caer al pie de la muralla, todas las noches, con la angustia del día siguiente, cada vez más precario, más sórdido. Es la edad también que se acerca tal vez, traidora, y nos amenaza con lo peor. Ya no nos queda demasiada música dentro para hacer bailar a la vida; ahí está. Toda la juventud ha ido a morir al fin del mundo en el silencio de la verdad. ¿Y adónde ir, fuera, decidme, cuando no llevas contigo la suma suficiente de delirio? La verdad es una agonía ya interminable. La verdad de este mundo es la muerte. Hay que escoger: morir o mentir. Yo nunca me he podido matar.

En Viaje al fin de la noche de Louis-Ferdinand Céline.

8 comentarios:

Marina dijo...

bastante demoledor, a decir verdad. y qué casual me resultan estas palabras de Céline que ahora elegís para postear, porque yo, ayer, simplemente ayer, escribí esto:

"...A veces pienso que es una necesidad de existencia, como la angustia aplacada por la mentira necesaria, tan bien formada, la mentira, tan aglutinada y redonda que se vuelve verdad. Necesaria. La llamaría la mentira verdadera salvavidas del héroe que tenemos dentro".

Salut!

Anónimo dijo...

¨Creo que la vida es una muy triste bufonada, pues sin saber ni indagar ni porqué ni de quién, sentimos siempre la necesidad de engañarnos a nosotros mismos con la espontánea creación de una realidad (una para cual y nunca igual para todos), la que, de tanto en tanto, se nos muestra vana e ilusoria. Quien ha comprendido el juego no logra ya engañarse, pero quien no logra ya engañarse, deja de sentir gusto y placer por la vida. Lleno está mi arte de compasión por todos cuantos se engañan, mas nada impide que esta compasión derive una feroz irrisión contra el destino que condena al hombre, de este modo, al engaño¨

Luigi Pirandello.

cd dijo...

oscuro, triste, pesimista..casi suicida .no se, sera que no era lo que necesitaba leer hoy.
Beso!

Maga dijo...

Toda la tarde de ayer y la madrugada de hoy.
Cuántos espejos hay por todos los rincones!

Anónimo dijo...

En mi caso, para mí la verdad es lo que vuelve a la muerte engaño necesario.

Comunicar o morir

Saludos, Santiago

LOL dijo...

De eso se trata la vida, como dice el proverbio:
Caer siete veces, levantarse ocho.
Ser y persistir en el andar.

Aymara dijo...

lo oscuro siempre oculta un lado bello, esa belleza que pocos pueden ver sin deprimirse...

lexi dijo...

ah... mirá vos...

saludos!